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OTROS LIBROS:

.Dos mitades en la oscuridad.
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lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 15 de "Dos mitades en la oscuridad"

Hola  a tod@s: Allá va un capit más de "Dos mitades...". Ojalá os guste . Muchos abrazos.


Capítulo 15
 
-Entonces, le quieres…
Había llegado el momento de…la conversación.
-Hace una semana lo aborrecías…- La sensación de estar ante el patriarca de la familia le llegó como una bocanada de calidez en una noche  de tórrido calor. La única diferencia era que el dichoso patriarca era una humana cuya opinión le importaba demasiado como para que no le dañara su posible rechazo-…Aunque ahora que lo pienso, protestabas demasiado. Cómo cuando mi cuñada se hace la ofendida y le dice a mi hermano que no se le ocurra acercarse. En realidad está deseando que la achuche, ¿sabes?-Fanny abrió los ojos, enormes- ¿Os casaréis? ¡Coño! Tendré que ir a la boda como testigo o incluso madrina y llevar un vestido vaporoso y esas cursilerías…-Fanny se encogió y redujo el tono de voz de natural potente- y charlar con… los dientes. ¿Crees que tu novio me daría unas lecciones de esas con los cuchillos? No es que quiera…

Por los dioses…quería a su amiga con toda su alma.

Despertar al atardecer con las piernas entrelazadas con las de Ryan, una de esas manazas colocada posesivamente en su bajo vientre con el brazo rodeándole la cintura y el calor de su inmenso cuerpo a su espalda había sido un tremendo choque  hasta recordar lo ocurrido la noche anterior.

Habían decidido ir despacio.

Despacio….

Ya se estaba arrepintiendo de esa atontada idea.

Ryan besaba de morir. Lentamente se estaba acostumbrando a la cercanía del musculoso cuerpo, más grande que el suyo hasta el punto de sentirse cómoda. No del todo, pero las reticencias iban desapareciendo con sorprendente rapidez. Aún más desusado había resultado el hecho de haber sido capaz de dormir de un tirón el día completo. Quizá se debiera al cansancio o a la cercanía del hombre…

El caso era que se sentía rejuvenecida, como si le hubieran quitado unos cincuenta años de puro agotamiento de encima.

Abrir los ojos, desorientada y topar con los rasgos del luchador que la sobresaltaba de continuo, dormido plácidamente a su lado había sido todo un toque de atención. Dormido era si cabe más hermoso ya que la tensión desaparecía al completo de ese rostro. Una sombra incipiente de barba cubría su recta mandíbula y su rítmica respiración alcanzaba su propia cara. Tratar de retirar sus muslos atrapados entre los de Ryan sólo  había resultado en que el macho los ciñera de manera casi obsesiva, como si temiera perderla entre sueños. Vaya…Ryan durmiendo era como un oso envolvente. Aferraba todo a su alrededor, negándose  a soltarlo y parte de ese todo resultaba ser ella. Aunque no tenía la más mínima intención de quejarse, lo que sí planeaba era tomar el pelo al macho dada su aversión al toqueteo durante las horas que permanecía despierto. Como Jekyll y Hyde. Brusco y lejano de noche, cercano y complaciente durante el sueño o en la intimidad.

Le comenzaba a apasionar esa vena traviesa en Ryan, desconocida en él aunque intuida en parte…
-Tierra a Lena…
Uf. Últimamente se distraía con una mosca…
-No lo sé, amiga…no lo sé. Para mí también ha sido rápido. De verdad creí odiarle  pero el muy…
-¿Maldito?
Lanzó una risilla muy poco femenina que tuvo su réplica con otra de Fanny aún más chillona. Dios…parecían dos gallinas cluecas de corral hablando de gallos.
-Me alegro por ti, chica. Dios sabe que merecías encontrar a tu propia media ciruela.
-Es media naranja, Fanny.
-¿Os referís quizá a mí?
La grave voz era inconfundible y el bote de Fanny la normal reacción a la súbita aparición a su espalda de Ryan.
-Odio que haga eso…-protestó Fanny.
La enorme figura se inclinó levemente hasta quedar su rostro a la altura de la mejilla de Fanny.
-Más vale que te acostumbres, humana…
-Fanny…
-¿Hum?
-Me llamo Fa…nny. Si vamos a ser prácticamente cuñados…sobran las formalidades,…dientes.
-Ryan o R, como prefieras…Fanny.

La madre del cordero…esos dos iban a acabar con ella, si no fuera por la sonrisa que exhibían sus rostros. Condenados obstinados…lo estaban disfrutando ambos, el suave encontronazo y algo le decía que estos se iban a repetir a menudo entre los dos.

Los grises ojos se volvieron hacia ella y…brillaban con pura  picardía, sin adulterar. Estaba rememorando lo ocurrido la noche anterior…y deseando que ella se diera cuenta de ello. La sonrisa en esos labios desapareció tras unos segundos de complicidad, que por la expresión de la pasmada cara de Fanny iba a dar lugar a un interrogatorio de primera clase.
-Robbins nos espera, Lena.
Había llegado el momento de arreglar el horrible entuerto en el que estaban hundidos hasta el cuello.
-También te espera a ti, Fanny.-Vale. ¿Es vuestro jefe, verdad?  Yo puedo con lo que me echen…bueno, con casi todo… ¿Estará también el del tatuaje raro en la cara?
Ryan apretó los labios para evitar reír ante el gesto de desasosiego de la humana.
-Estará el equipo al completo y la reunión será…complicada.
Eso aceleró los latidos de su corazón.
-¿Te ha dicho algo el capitán?
-Nada por el momento salvo que ya ha pedido audiencia a la Directora.
-¿Y?
-No ha recibido aún respuesta.
El breve silencio se vio interrumpido por la tirante voz de Fanny.
-¿No estaréis hablando de la Reina, verdad? Eso hundiría todos mis esquemas…
 
Por primera vez en su vida, los rasgados ojos de Ryan se redondearon al completo al escuchar el balbuceo histérico de Fanny 

Habría pagado una fortuna por haber tenido entre manos una Polaroid para inmortalizar el momento.

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Algo imprevisto había acaecido.

Por la mansión deambulaban a la carrera, humanos y vampiros, sin orden ni concierto y eso se excedía sobremanera  de su comportamiento habitual. Parecían estar preparándose para la guerra, como si no hubieran captado que ya estaban inmersos hasta el gaznate en una contienda completamente despiadada.
-¿Quiénes son esos? Parecen levitar…de aquí para allá histéricos.
-Nuestra base de apoyo.
La cáustica expresión de Fanny al preguntar reflejó un entresijo de piedad, incomprensión y rabia. Conocía de sobra la inflexible jerarquía social imperante en el mundo vampírico y como ella, no alcanzaba a entender que se mantuviera indeleble pese al paso del tiempo, mucho menos cerca de quien era hija de uno de esos desgraciados, carentes de voluntad o decisión. Humanos para los que la costumbre lo era todo. Carentes de rebeldía o decisión.

Despertar a Fanny del nirvana hacía un par de horas, como ella misma lo había definido había recabado un esfuerzo de titánicas proporciones. Finalmente  había optado porque Ryan  la trasladara en brazos  hasta la ducha para pegarle un buen remojo entre los gruñidos de su compañero.

Ya había vuelto a las andadas. Nada de Fanny…sino humana.

Simplemente por el hecho de haberse metido en la ducha para tratar de espabilarla mientras ésta vestía uno de sus pijamas, había sacado de sus casillas al gruñón. Fue a desnudarla pero la mirada de advertencia de Ryan y ese sonido resonando en el baño parecido a un descomunal bufido la había hecho desistir de sus intenciones. Sí que era obsesivo el hombre, por Dios…

Contra toda lógica, Ryan lo había dejado boquiabierta al agarrarla por la cintura, apartarla a un lado, sostener contra sí a Fanny e introducirse con ella en la ducha en su lugar.

Empapado y vestido el muy bruto estaba asombrosamente  provocativo…negros mechones cayéndole sobre la frente y diminutas gotas de agua cubriendo sus largas pestañas.

Si no fuera por el estruendoso y femenino chillido de Fanny al despertar en brazos de Ryan, húmedos y encerrados en el estrecho cubículo, bajo el helado chorro de la ducha, hubiera protestado hasta la extenuación por el ilógico comportamiento del hombre.

Se había agenciado un compañero posesivo, territorial, lo cual no era novedoso y…celoso.

El paquete al completo. 

El despacho del capitán al otro lado del complejo formado por la casona principal y los cuarteles generales del grupo, los recibió invadido por los miembros del equipo, la Directora, el capitán Robbins y Harris, el mayordomo del complejo. En una esquina estaban un par de agentes del grupo del Norte, cuyo mirar rebosaba recelo y aprensión. La incertidumbre caldeaba el ambiente y por alguna extraña razón recorrer el largo pasillo cubierto que unía ambas edificaciones se le había antojado excesivamente corto.  

Las puertas se cerraron tras ellos y todas las miradas se fijaron en Fanny, colocada entre ella y Ryan. Con sus arrugados ropajes, repeinada tras la forzada ducha y el sonrosado rostro todavía con las marcas de la almohada surcándolo, parecía no haber roto un plato en su vida.

La imagen de la inocencia. Completamente engañosa.

Ay, Dios….

El carraspeo en la garganta de Fanny siempre anunciaba una frase  desastrosa.
-Tengo diabetes galopante por lo que si me muerden les daría un desagradable subidón de azúcar. Yo aviso por si las moscas…
La sonrisa extremadamente satisfecha de Fanny desapareció al otear con detenimiento todos los rincones de la habitación, para pararse en la enorme y turbadora presencia de Mac, a cuyo lado permanecía relajado Carlson. Como un muelle se giró hacia Lena.
-¿Tienes bolsitas de papel?
-No, no tengo bolsas para tus crisis. Si caes redonda, ya recobrarás el sentido…
Su pronta respuesta quedó a medias al escuchar el sonido de un cajón abrirse y cerrarse, y una pila de bolsas para el mareo cubrir la mesa del capitán.
La rotunda voz no se hizo esperar.
-Mi gente es previsora.

La forma en que Fanny apretaba los labios denotaba que no perdía detalle de lo que le rodeaba. Y le encantaba…
-¿Sois muy ancianos?
Ay madre…
Las iban a expulsar a las dos.

A ella del grupo por adentrar a una deslenguada humana en su mundo y a Fanny con un dolor de cabeza de campeonato y sin memoria cercana o a medio plazo, preguntándose dónde demonios había estado los últimos dos días. Y por el aspecto que mostraba Ryan, tenía toda la intención de pelear con uñas y dientes…si las cercaban.

La cálida voz de Jonas respondió.
-Unos no demasiado, otros lo son, Fanny Marianno. Los vampiros no somos inmortales pero sí longevos. Increíblemente longevos…- El capitán y Mac intercambiaron una profunda mirada- La raza fue creada hace demasiado tiempo como para recordar y mantenemos una guerra desde el inicio de los tiempos con los Oscuros y la Tarnaca.
-Los Oscuros…
Por alguna extraña razón la sagaz mirada de Fanny se desvió hacia Mac.
-Sí- Jonas suspiró antes de continuar en medio de un completo silencio- La raza está sufriendo constantes ataques de nuestros enemigos, incluso hacia los civiles. Nuestro número se reduce  y…no. No comemos humanos ni nos alimentamos de ellos, salvo en casos…puntuales. Necesitamos sangre sintetizada para subsistir y nos autoabastecemos generándola. Nos ha supuesto años de investigación pero al recibir heridas extremadamente graves únicamente la sangre humana regenera nuestros órganos .Vivimos entre ellos pero tratamos de pasar desapercibidos aunque resulte complicado. Mantenemos una frágil tregua con los humanos. Resultado de ello fue la creación de diez grupos de élite formados tanto por humanos como por vampiros para detener el avance de la Tarnaca. Para nuestros enemigos los humanos son sencillos desechos que emplean para sus fines-Fanny abrió la boca pero la cerró de golpe, permitiendo que el agente continuara-Estos últimos días la situación ha empeorado. Las casas de la Dandraara están siendo atacadas. La más reciente, la familia Cannavara- Los azules ojos de Jonas se desviaron hacia Ryan- Y por alguna extraña razón nuestros enemigos quieren a Lena…En tu mundo tenéis un asesino en serie depredando humanos muy parecidos ella y desgraciadamente en el nuestro, uno de los hijos de la casa Cannavara se ha vendido a la Tarnaca

Tras una breve pausa, el capitán  tomó la palabra.
-Necesitamos saber porqué quieren capturar a Lena y si eso está relacionado con las matanzas de humanos.
Los ojos abiertos y espabilados de su mejor amiga no se apartaban del capitán. No respiraba con rapidez sino lenta y profundamente. Estaba decidiendo si confiar todo lo que conocía de primera mano al grupo de extraños que la rodeaban. En pie a su lado, se giró y le miró fijamente. Quería su beneplácito…

Por dios…

Tragó saliva y asintió, notando la mirada de Ryan en su rostro. Se iba a dar cuenta de que ocultaba algo. No iba a poder ocultarlo, no a él…pero era su madre…

Su madre…

Si hablaba la matarían. Aún desconocían que la matanza de humanos había sido una simple trampa para llegar a ella. Si decía lo que el Oscuro adelantó, que aquella que le dio la vida era…que se había unido a la Tarnaca…nunca conseguiría salvarla. Y necesitaba hacerlo. Necesitaba que entendiera que la amaba, que  dio su vida por ella, por su padre, que nunca la abandonaría. Tenía que…

Tenía que recuperarla para verla una vez más. Sentir su mano posada sobre su rostro y escuchar las palabras con las que había soñado toda su vida.

Te quiero, hija mía…

 Solamente pedía una última oportunidad…

Calor. Sentía el calor recorrerle el rostro al posarse la alarmada transparente mirada en ella. No pudo devolver esa intensa mirada porque se derrumbaría. La ronca voz de Fanny ocupó la atención de todos, incluso la de Ryan aunque fuera momentáneamente…

Su mejor amiga respiró hondo, adelantándose un paso en dirección a los agentes
-Agradezco la explicación. Hace aproximadamente un mes asesinaron sin piedad a una joven en los aledaños de nuestro distrito policial. La torturaron. La zona seleccionada estaba apartada de la población. La víctima, una guarda de seguridad de una zona de almacenes particulares aislado al norte de la ciudad. La drogaron, trasladaron de lugar, desvistieron y obligaron a cenar opíparamente. El contenido del estómago así lo atestiguó. Salmón ahumado, caviar, fresones con nata…champán. En principio pensamos que se trataba de un rito fuera de lo normal y sigo pensando que el asesino desarrolla una pauta muy marcada.
-¿En qué te basas?
-Lo importante para él, es el rito en sí. Lo convierte en un horrible sufrimiento para quien lo padece. Mi intuición me dice que la víctima sabe que al finalizar esa macabra ceremonia va a morir.
-¿Cómo mueren?
-A la primera la apuñaló y arrancó…el corazón mientras aún vivía. Con los siguientes se ha…esmerado. Es casi como si odiara lo que representan o a aquel o aquella a la que se parecen.
El ronco murmuro de Ryan, pareció rebotar en todas las paredes.
-A Lena.
Fanny se volvió hacia él.
-Sí. Todas las víctimas, salvo la última, son mujeres de edades entre los veintiocho y cuarenta y uno. Diferentes profesiones, raíces familiares, orientación sexual, amistades, lugares que frecuentan. Sólo dos malditos puntos los enlazan. Su aspecto, enormemente semejante a Lena y que en algún momento frecuentaron cierto barrio de la ciudad. Más concretamente un par de clubes de alterne.

Varios rostros se orientaron hacia Jonas.
-La inspectora no falta a la verdad. Hemos conseguido hackear el circuito de grabación de varios locales que teníamos controlados  e identificar a través de las cámaras a tres de las víctimas y a la última lo acompañó a la salida el personal de seguridad, dado su estado algo beodo, por llamarlo de alguna manera.
-¿Y?
-A tres de ellas se les vio hablando con un hombre fornido, alto pero de cabello oscuro. Una de las camareras comentó que le llamó la atención que olía a colonia. No era un olor desagradable sino excesivo. Destacó esto último. Lo definió como empalagoso, de esos olores que quedan pegados al paladar y cuesta deshacerse de ellos.
-¿Para camuflar su rastro?
-Posiblemente.
-¿Captaron las cámaras su rostro?
-No. Por la manera en que se manejaba, parecía conocer su ubicación exacta y las rehuía.
-Entonces, no tenemos nada, por el momento.

Lena apretó los puños.

Era el momento de hablar…

Ahora…

La lengua se le trabó y los sonidos permanecieron en su interior, estáticos.
-Creo que las mataron en mi distrito para atraer mi atención. Alguien conocedor de mi relación con Lena los ha asesinado para que yo la atrajera a una trampa. En la clínica forense ocurrió algo extraño. Mantuvimos encerrado al primo de Lena en la cámara frigorífica creyéndole la siguiente víctima de nuestro asesino hasta que despertó desencadenándose el caos pero dijo algo…
Ni un solo ruido o movimiento interrumpió la explicación.
-Me preguntó si le recordaba a alguien y lo dijo de una manera…enfermiza, sabiendo que yo entendería su insinuación y disfrutando de mi evidente vacilación. Quiso asustarme intencionadamente y…-de reojo observó a Lena-…lo logró. Vosotros llamáis compañera a Lena, yo la llamo…familia-Los redondos ojos de Fanny permanecían imantados al suelo, el rostro ruborizado-…No quiero perderla…
El enorme cuerpo de Ryan, se irguió, completamente tenso a la izquierda de Fanny, tras retomar ésta la explicación.
-Quien orquestó el endiablado plan me conoce, sabe de mi estrecha relación con ella y acertó al adivinar que la llamaría en busca de ayuda y alarmada por el obvio parecido de las víctimas con ella. Y le fue indiferente que los humanos presenciaran lo que fuera a ocurrir en la refriega. Eso, en mi lengua, se llama…pura desesperación.

Si algo caracterizaba a Fanny era su olfato y éste los adentraba en un sendero peliagudo.
-¿Cómo encaja Lance Cannavara en todo esto, o quizá la pregunta sea… que gana el civil haciendo de cebo en la captura de Lena?
La suave voz de Jonas adentró en la discusión otro punto que carecía de sentido a primera vista.
-Eso nos lo tendrá que decir él…
-No lo hará si no quiere perder lo que buscaba obtener con ello -intervino Carlson.
-Oh, sí. Lo hará…
La helada respuesta de Ryan, les puso a todos los pelos en punta. En ese estado el agente se convertía en el más peligroso de todos, incluso ganaba en sadismo y brutalidad a Mac. Cannavara había tocado su talón de Aquiles y despertado el animal que llevaba dentro, heredado de su propia familia.
-Ryan…
La advertencia del capitán cayó en saco roto y todos se dieron cuenta. Nadie, ni siquiera éste podría calmar a la bestia.
-Yo lo haré. Yo interrogaré a mi primo.
La abrupta y feroz  respuesta a la oferta de Lena no tardó más de un segundo.
-¡no!... ¡No te acercarás a ese traidor! 

El nudo que se le formó en el cuello a Lena al escuchar la última palabra le impidió insistir.

Dios santo…

Trató de tragar saliva de la que apenas circulaba por su boca. Al no hablar se estaba convirtiendo en eso mismo…en una traidora a la raza, perdiendo quizá la oportunidad de ser, por primera vez en la vida, feliz.

Dio dos pasos acercándose a Ryan hasta enfrentarle.
-Ryan…he de hacerlo. He de encarar aquello de lo que he huido toda mi vida de adulta…
Esos ojos le quemaban por dentro.
-Necesito hablar con él. A solas. Y nadie me lo impedirá.
Los claros ojos se entrecerraron. No le gustaba que le llevaran la contraria, ni que le dijeran lo que debía hacer pero por esta vez, tendría que ser así…
La tensa mandíbula de Ryan se relajó y reculó un corto paso.
-Estaré presente.
-¡No!
-Eso o nada.
-Interferirás porque mi primo te provocará utilizándome a mí de señuelo y no servirá de nada…
-Estaré de…lan…te en el puto interrogatorio. Tómalo o déjalo.
-Eres persistente y terco y… ¡me cabreas!

Se encontraban a centímetros de distancia y la caldeada atmósfera había ascendido un par de grados. Por el brillo de esa mirada casi hubiera jurado que de no ser por el público que los miraba embobado, hubieran terminado tirados en el suelo, revolcándose y desnudándose el uno al otro. La tensión sexual podía rasgarse con un cuchillo
-Si queréis os dejamos solos un ratito…hasta que os decidáis…

Diablos.

Fanny…

Ni siquiera en casa ajena se cortaba un pelo.

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Odiaba esos hermosos ojos tan engañosos. Los mismos que le ofrecían un mendrugo de pan para después echarla a los perros, tras escupirle y patearle con desdén.

La celda en la que permanecía confinado Lance estaba localizada en los húmedos sótanos de la mansión. Pocas veces se empleaba dado que rara vez un Oscuro era capturado con vida y no se conocía hasta la fecha el encierro de un vampiro vendido al enemigo. Esos amarillentos iris, tan parecidos a los de un felino y el rasgo facial que más diferenciaba a su primo de los suyos, seguían sus movimientos pero sobre todo marcaban todo ir y venir de Ryan, al fondo de la sala, entre las sombras que parecían pegarse a paredes y suelo, envolviéndole. Una única bombilla de luz fluorescente colgaba del techo, sobre la jaula centrada en medio del gélido cuarto.

Reconocía esa mirada como si la hubiera desafiado ayer mismo.

Intentaría manejarla, provocar su miedo, asociarlo al dolor que sufrió a manos del vampiro que no apartaba esos odiosos ojos de su cara. Desde su captura Lance había reclamado hablar con ella.

Lo que quería decir sólo lo conocía él pero ese podrido y negro corazón trataría de hundirla, de separarla de los hermanos y tenía entre sus manos una verdadera baza a su favor.

Si vendía a la madre de Lena a los de su propia raza, no tendría más opción que elegir…
-Hola, escoria. De nuevos se cruzan nuestros destinos. Me gusta…
Lena se ubicó a una distancia de tres pasos de la entrada a la jaula formada por barrotes por los que apenas se podía introducir una mano, sintiendo a su espalda el tremendo calor que desprendía Ryan.

Estaba cabreado.

Dos estilizadas manos propias de un miembro de la aristocracia aferraron dos de los barras de metal, enmarcando entre ellas el perfecto y frío rostro de Lance.
-Así que ese es tu famoso novio. El más solitario y peligroso de los agentes Dandraara...-una retorcida mueca cubrió el simétrico rostro que les miraba alternativamente a los dos-¿Es tan bueno como dicen? Dime, escoria… ¿Te la mete hasta el fondo? Pagaría generosamente  por…una exhibición de esas que lo han hecho tan famoso.

Deseó cortar de un puñetazo la malévola carcajada que acompañó al final de la frase.

Un chirrió recorrió la habitación al abrirse con inmensa fuerza la puerta exterior al sótano y sintió una manaza posarse en su hombro. Ryan.
-Espérame fuera.
Estaba bromeando… Se giró hasta poder observar su expresión. Esos ojos no engañaban.
-No.
-No lo repetiré, Lena.
Antes de negarse por segunda vez llegó la chanza de su primo.
-Qué…bonito. Seguro que a Lena le gusta que la aten con esposas, agente Robb y seguro que te mueres…por hacerlo. Lo leo en esos ojos. Deseas hacerlo, sueñas con hacerlo, ¿verdad? Algo en ella  provoca esa reacción…

El grito resultó espeluznante.

La retadora postura en su primo desapareció. La burla en esa voz se convirtió en un sollozo desesperado por algo de alivio. Cayó de rodillas dentro de la jaula aferrándose con desesperación la cabeza con sendas manos y ella no supo reaccionar en el primer momento de desconcierto. Perdió un par de segundos…

Avanzó con rapidez un paso pero le aferraron  la camiseta por la espalda impidiéndole acercarse. El calor que apreciaba tras ella, parecía incrementarse con el paso de los segundos.
-Déjale. Aprenderá lo que es el respeto…antes de morir.

Por todos los... 

Ryan le estaba provocando ese dolor. No sabía cómo, ni estaba dispuesta a averiguarlo en ese momento. Lo único de lo que estaba segura era que debía pararlo.
-Para, Ryan.

 
La concentración de éste se centraba en el civil, ignorándole.
-¡Ryan, lo vas a matar!

Dios…

Daba miedo. Su capacidad de proteger aquello que quería carecía de límites y esa capacidad se veía potenciada por las cualidades sobrenaturales que lo definían. Estaba destrozando a su primo. Los gritos de dolor habían dado paso a los gemidos, sollozos y súplicas, mientras se retorcía tirado en el sucio piso de la celda.

Lena no estaba segura de poder alcanzar la mente de Ryan. Sus claros iris destilaban odio hacia el civil. Algo dentro le decía que Ryan había visto el daño que su primo le había causado durante su cautiverio. Las humillaciones, el dolor, la…tortura. Los…abusos. Su cuerpo y su mente reaccionaban destrozando el origen del dolor causado a quien consideraba su pareja.

Ryan mantenía esa mirada clavada en la contraída figura por lo que se interpuso en su campo de visión. Se alzó sobre las puntas de los pies para intentar nivelar algo más su mirada con la de él y le rodeó el rostro con las palmas de sus manos, inclinándoselo hacia abajo.
-Ryan…por favor.
Su mirada estaba perdida en algún lugar.
Con el dedo índice acarició su sien hasta que lo vio parpadear, desapareciendo esa impactante niebla de su mirar. Había estado lejos, en el tiempo y el espacio y había retornado.
-Te torturó y abusó de ti.
-Lo sé.
-Disfrutaba con ello…
-Lo sé, Ryan pero ya pasó.
-Debe morir por lo que hizo.
-No…
-No pude impedirlo.
-Ryan, fue hace siglos. Casi no lo recuerdo…
-Ocurrió. Se regodea en su mente y si pudiera lo repetiría. Una y otra vez. Se vendió por ello…

¿Qué?

No entendía lo que quería decir.

A la espalda de Lena ya no se escuchaba sonido alguno. Al menos había conseguido distraer a su compañero lo suficiente para que desistiera de la tortura.
-Se vendió para obtener la inmortalidad y todo aquello que en nuestro mundo no hubiera conseguido.

Lena se giró para otear a su primo. Había conseguido sentarse en el duro suelo y el aspecto que ofrecía era enfermizo. Agonizante.

Una fuerte mano le obligó a girar el rostro hasta quedar frente al de Ryan.
-Poder y capacidad de causar dolor. Eso deseaba por encima de todo. Su mente y su corazón están enfermos de ira, Lena y parte de ella está dirigida hacia ti. Hacia ti y hacia el primer hijo de tu familia materna.
-¿Nicolás?
-Sí.
-No lo entiendo.
-Ni lo harás.
Ryan se apartó de ella y se aproximó a la jaula. Casi rozándola con su pecho.
-¿Qué te pidieron a cambio, civil?
Pese al inmenso dolor que enmarcaba su rostro, una espeluznante sonrisa cubrió la cara de Lance. Se leía en esa faz que iba a disfrutar con lo que tenía intención de decir.
-A ella.
El casi imperceptible gesto en su dirección causó un bote en el pecho de Lena.
-¿Quién la quiere?
Esos amarillentos ojos rezumaban rabia y rencor.
-Que te lo diga tu novia. Ella lo sabe…
Tras  Ryan presenció la inmediata rigidez en esos inmensos hombros. La tensión invadir ese descomunal cuerpo.

La voz de tenor de su primo continuó flotando en el aire.
-¿No te lo ha dicho tu novia? Que…pena. Los secretos entre amantes son el veneno de una relación, ¿no crees? Aunque claro, puede que la escoria no lo vea así…después de todo, ¿Quién querría unirse a un agente de la Dandraara salvo para tirárselo una y…? 

Cayó como un peso muerto en el piso, con pequeños e intermitentes  hilos de sangre fresca deslizándose por sus fosas nasales y oídos. Fluyendo constantes, contrastaban con la extrema palidez que mostraba su piel, cubierta de sudor. Sin emitir un solo sonido que denotara el sufrimiento que le había llevado al estado en que se encontraba.

Dios santo.
-¿Lo has…?
Delante de ella Ryan no contestó. No se volvió. Permaneció como una estatua con la mirada fija en la desgarbada figura inconsciente o muerta a sus pies. La espalda vuelta en su dirección. Lejano…

Latía. El corazón de su primo latía…

No lo había matado. Algo del peso que parecía estar acumulándose en su pecho, desapareció. Su compañero seguía sin mover un músculo.
-¿Ryan?

Sin desplazarse un milímetro del lugar que ocupaba, habló.
-¿Qué me ocultas, Lena?

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3 comentarios:

María Guadalupe Bejar Bejar dijo...

Que intensidad de capitulo....El primo es una escoria de persona, se merece morir de la forma mas cruel posible agrgrgrgr.....Lo que me pone los pelos de punta es el poder que tiene Ryan, desde luego como para llevarle la contraria....Bueno esperando el siguiente a ver lo que Lena le contesta, esto se pone muyyyyyy intrigante. Besos y abrazos

María Guadalupe Bejar Bejar dijo...

Que intensidad de capitulo....El primo es una escoria de persona, se merece morir de la forma mas cruel posible agrgrgrgr.....Lo que me pone los pelos de punta es el poder que tiene Ryan, desde luego como para llevarle la contraria....Bueno esperando el siguiente a ver lo que Lena le contesta, esto se pone muyyyyyy intrigante. Besos y abrazos

bego dijo...

jjejej, muuuchas gracias María. Ainsss, me encantaría chivarme de lo que va a pasar peeero....
Bueno, sólo digo que la situación se va a poner peliaguda, los dos tórtolos se aman con locura y ....bueno, no digo más...
Muuchos abrazos